Cortes diagonales, piezas sin apoyo y arrastre: por qué se deforma un plegado
Los tres casos que más deforman una pieza plegada, por qué pasan y cómo resolverlos en el diseño con alivios de plegado y zonas de apoyo más anchas.

Cada material que plegamos necesita una longitud mínima de apoyo sobre la matriz. Cuando en alguna zona del doblez esa medida no se cumple, no hay suficiente contacto con la herramienta para aplicar la fuerza y formar bien el plegado: la pieza se deforma. Estos son los tres casos que más vemos.
1. Golpes diagonales
Pasa cuando un corte en diagonal llega hasta la línea de plegado. En ese extremo el ala se va achicando y, en algún punto, queda por debajo del apoyo mínimo.
En materiales más gruesos y duros, como el inoxidable AISI 430, 304 o 316, el problema es mayor: una pieza asimétrica no tiene un soporte parejo y puede desplazarse durante el golpe. La pieza sale fuera de tolerancia y, además, es un riesgo para el operario.
La medida del alivio depende del espesor del material y del apoyo de la matriz. Si vas a pedir piezas plegadas con cortes diagonales, consultanos las medidas de apoyo y lo dimensionamos juntos.
2. Plegado sin soporte
Si una parte de la pieza no tiene material suficiente para cumplir el apoyo mínimo a lo largo de todo el doblez, ese pliegue no se puede formar dentro de tolerancia. Es típico en piezas con un puente angosto entre dos zonas anchas: plegarla tal como fue diseñada la deforma mucho.
3. Arrastre de plegado
El arrastre ocurre cuando el material no alcanza para apoyarse por completo en la matriz. La pieza cede ante la fuerza del punzón y el plegado se hace de golpe. En muchos casos el doblez se corre unas décimas y la pieza retrocede bruscamente hacia el plegador: en el taller le decimos "patada".
Se evita igual que los casos anteriores: respetando el ala mínima de la tabla para cada espesor.
